La familia Madanes Quintanilla, dueños mayoritarios de Fate y Alvar, tercera generación de la empresa creada por su abuelo, enfrenta un nuevo conflicto. Hace tres años, hablaron tras un paro de cinco meses con el gremio, uno de los más duros e irracionales, afectando las tres plantas de neumáticos.
El problema no es nuevo: viene de años con importaciones, problemas sindicales y falta de productividad. Ayer, el Ministerio de Capital Humano dictó conciliación obligatoria por 15 días, ordenando retrotraer la situación al anuncio de cierre.
La empresa acata pero no reabre la fábrica: está cerrada sin insumos para producir. Ofrecen indemnizaciones, pero insisten en que no pueden operar en una planta parada. En un rato, reportaje en vivo desde Fate.