La empresa FATE ha cerrado definitivamente, dejando a 920 trabajadores sin empleo y afectando a más de 2.500 personas indirectamente. A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, la patronal no la acata y no hay marcha atrás posible.
920 familias impactadas por el cierre, con indemnizaciones que no resuelven el problema de fondo. Los expertos destacan que suspensiones y retiros voluntarios preceden a despidos masivos en este contexto económico.
La reconversión a importaciones es una estrategia común, pero los trabajadores tienen habilidades específicas que complican su reubicación. El gobierno prioriza apertura comercial y tipo de cambio bajo, ignorando la competitividad histórica de empresas como FATE.
Problemas de contrabando y falta de calidad en productos importados agravan la situación, con denuncias de la UIA y CAME. La apertura indiscriminada perjudica a la industria local sin una política industrial de fondo.