La empresa emite un mensaje oficial indicando que, por un plazo de 24 horas, las unidades estarán a disposición de los conductores en turnos y horarios habituales, reiterando la obligación de cumplir con el servicio público según cronogramas del directorio.
El comunicado busca presionar a los trabajadores, aclarando que "si los choferes quieren parar, van a parar", pero la empresa pone los vehículos disponibles y advierte sobre responsabilidades en el servicio público.
Contexto de tensión laboral, donde la empresa se posiciona como cumplidora mientras los choferes podrían optar por la medida de fuerza, afectando el transporte urbano.