Elba Marco Vecchio conecta en su día de descanso para hablar del escándalo Beto-Janina, apoyando la idea del café como solución, bromeando que necesitarían rondas descafeinadas para no perder el sueño. Enfatiza la importancia de conversaciones privadas mano a mano para resolver conflictos, sin mediadores si hay voluntad genuina, y critica las careteadas públicas donde todo se filtra después. Sugiere que bajar la guardia y hablar confidencialmente es clave para solucionar lo solucionable, aunque algunos problemas requieran más esfuerzo.
Respecto a su discusión ayer con Cintia Fernández en el programa de Moria, Elba aclara que no fue insalvable y que un café podría arreglarlo, comparándose humorísticamente con La Tota pero reconociendo que Cintia está más en forma. Detalla que Cintia insistió cinco veces en que no había respondido una pregunta pertinente sobre deudores alimentarios, pero Elba afirma que sí lo hizo en la primera instancia, y que no es un interrogatorio sino un programa de TV donde tiene derecho a no repetir. Admira a Cintia como madre soltera que crió a sus hijas prácticamente sola, destacando el respeto por padres que llevan adelante familias ante ausencias físicas, emocionales o económicas.
En el núcleo del cruce, Elba explica el caso legal de Wanda Nara y Mauro Icardi: cuestionan por qué no se presenta la demanda de alimentos definitivos en Argentina, Turquía o Italia tras un año y tres meses de provisorios, con la abogada Lara Piro. Argumenta que el sistema judicial, protector de los niños, no está preparado para provisorios eternos sin blanquear ingresos de ambos padres y necesidades de los hijos. A su criterio, se oculta principalmente los ingresos de la madre, asegurando que no hay duda en eso, aunque no puede leer la mente de la contraparte.