En un tiempo difícil donde la maldad crece, se enfatiza la necesidad de responder al llamado de Dios protegiendo a los niños y llevando libertad. Se cita la Biblia para restaurar ruinas y ciudades desoladas, prometiendo doble recompensa por la vergüenza pasada. Si el diablo te robó algo, Dios te lo va a robar a dar doblemente, bendiciendo el doble a la vida y familia.
Para que venga el reino de Dios, es esencial restaurar la verdad y reconocer errores, invocando correctamente el nombre del Padre y diferenciándolo de otros dioses. Corregir el corazón, mente, habla y acciones lleva a vivir en santidad, dejando la hipocresía para una vida santa y llena de bien. Gracias por los tres pasos de la Teshuvah: orar, comenzar y volver a hablar con Él.
La primera acción es arrepentirse y purificarse con un baño ritual o Tevilá, lavando el cuerpo con agua limpia y la conciencia con la sangre del Mesías. Yo derramaré sobre ustedes agua limpia, como dice la palabra, y buscar al Padre sin religión, uniéndose a hermanos para restaurar todas las cosas y preparar el camino del Mesías.
Recordar oración confesando pecados, arrepentimiento, baño orando pidiendo perdón, y rociar la sangre de Yeshua que limpia de todo pecado porque Él cargó todos los pecados, enfermedades e injusticias. Por sus llagas fuimos sanados y por su sangre lavados nuestros pecados. El proceso incluye oración para santidad, limpieza y sedacá como justicia social.
El Padre quiere que judíos, gentiles, cristianos y musulmanes reconozcan errores religiosos y vuelvan al Creador para revelar el verdadero Yeshua. Oremos al Padre santificando su nombre, que venga su reino acabando con imperios corruptos, que el Mesías reine y se haga su voluntad en la tierra como en el cielo.