En la charla, Benito Fernández y Paz expresan mea culpa compartida por la crisis de la moda argentina, apuntando a gobiernos en crisis como 2001, 2020 y 2024, pero enfatizando responsabilidad colectiva. Demandan bajar impuestos exorbitantes que encarecen la producción local, comparando con marcas importadas como Victoria's Secret o Sandro que salen más caras en Argentina que en EE.UU. o Europa debido a aranceles. Benito sostiene que fabricar en Argentina es costoso, vendiendo a pérdida para sobrevivir, y Paz lucha por reestructurar su negocio sin cerrar.
Critican la importación descontrolada de ropa "por kilo" vía plataformas, que destruye talleres y deja familias en la calle, priorizando remeras baratas de 20 pesos sobre calidad duradera. Abogan por proteccionismo como en EE.UU., Brasil y España, donde la moda se convirtió en potencia generadora de empleo tras 30-40 años de apoyo estatal. Moria y los invitados insisten en dinamizar el sector bajando impuestos y controlando importaciones para competir justamente, sin oponerse al gobierno actual sino buscando soluciones.
El debate se extiende a China: producción masiva ecológicamente desastrosa, copias de lujo que saturan mercados, y cómo hasta los chinos no consumen sus productos baratos localmente, reservándolos para exportación. Benito, con experiencia en China, destaca la alta calidad de su sastrería interna versus lo exportado, prediciendo que China avanzará en marcas propias tras educar a sus ciudadanos en academias globales. El tono es polémico, urgiendo acción gubernamental para salvar la industria nacional y apoyar a diseñadores como ellos.
Concluyen que comprar local fomenta empleo argentino y trazabilidad, versus importados anónimos de corto plazo. Apoyan competencia pero regulada, citando cómo Trump impuso aranceles a China, provocando represalias que cuestionan orígenes de marcas de lujo como Chanel o Dior, fabricados allí.