La detención del expríncipe Andrés en su finca de Sandringham el día de su 66 cumpleaños genera la mayor crisis en la familia real británica desde la muerte de Lady Di en 1997. Ocho patrulleros irrumpieron por sospecha de mala conducta en cargo público durante su rol como representante especial para Comercio e Inversiones del Reino Unido (2001-2011).
La investigación se centra en documentos divulgados del caso Jeffrey Epstein, donde Andrés habría compartido informes comerciales sensibles con él en 2010, relacionados con relaciones del Reino Unido con Hong Kong y Singapur. Se revisan alegaciones de tráfico sexual histórico, sin cargos formales aún.
Se espera si hoy lo liberan sin cargos o imputan formalmente; británicos hablan de crisis profunda en la monarquía.