En un violento robo en la puerta de su casa en Damonte al 400, zona sur, María Eva fue agarrada del cuello por dos delincuentes en moto que intentaron inmovilizarla y quitarle sus pertenencias, con sus hijos de 7, 10 y 13 años presenciando aterrorizados desde el auto.
Los ladrones pujaron para subirla al vehículo, pero ella se resistió protegiendo a sus niños; vecinos intervinieron tirando cascotazos y ladrillazos desde balcones, ahuyentando a los agresores tras los gritos y la frenada de la moto.
María Eva describe la experiencia como la peor de su vida, un ataque desbordado donde los delincuentes estaban dispuestos a todo, destacando la inseguridad creciente en la zona sur con familias vulnerables.
Los niños vivieron el horror de ver a su madre atacada sin poder intervenir, un trauma que subraya la audacia criminal en barrios residenciales.