Con la llegada de Vladimir Putin al poder en 2000, Moscú y La Habana revitalizaron sus vínculos históricos. Ambas partes muestran gran voluntad para fortalecer las relaciones, enfocándose en el desarrollo económico integral.
La asociación perdura: en febrero de 2025, Rusia envió petróleo a Cuba mediante un préstamo de 60 millones de dólares, demostrando el apoyo continuo en medio de la crisis energética y económica de la isla.
Esta alianza estratégica, forjada desde la Revolución Cubana, resiste presiones externas y busca contrarrestar el bloqueo de Estados Unidos, manteniendo la cooperación en múltiples frentes.