En el kilómetro 36 del Acceso Oeste, cerca del Shopping Line, manifestantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), vinculados a la UTEP y liderados por figuras como Grabois, cortan totalmente la ruta en solidaridad con los trabajadores de FATE, que enfrentan casi mil despidos anunciados sorpresivamente durante sus vacaciones. La protesta incluye quema de neumáticos en ambos lados de la manifestación, generando humo denso que complica el tránsito y daña el asfalto, con logística preparada que sugiere planificación previa. La gendarmería llega con un convoy de Campo de Mayo, incluyendo camiones cisterna, lo que lleva a los manifestantes a liberar la autopista y dirigirse bajo el puente hacia una rotonda para continuar la protesta.
Entrevistado en el lugar, Adrián, de una cooperativa de Merlo vinculada al MTE, explica que participan en obras de integración suburbana, barrios populares y conexiones de agua, pero todo se ha cortado por la falta de fondos en obra pública. La manifestación, con alrededor de 100-150 personas incluyendo jubilados, mujeres y jóvenes, busca visibilizar el impacto de la reforma laboral y el paro nacional, culpando al gobierno actual por la situación. Se destaca la presencia de empleados municipales de Moreno y la organización de cartoneros y cooperativas de reciclado y construcción, afectadas por cierres de empresas y fraudes laborales.
El abogado laboralista Nicolás Zick analiza el contexto: las cooperativas surgen como alternativa a despidos masivos, pero facilitan fraudes donde trabajadores en negro facturan para terceros, común en industrias como pesqueras. El proyecto de reforma laboral, con artículos como el 30, desvirtúa esta figura responsabilizando a las empresas contratantes, pero reduce indemnizaciones al básico, elimina rubros como horas extras y bonos, y crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) financiado por aportes que antes iban a ANSES, afectando a jubilados. Se reportan incrementos en consultas por despidos en Buenos Aires, más el cierre de Galeno RT dejando 400 trabajadores en la calle, en un clima de preocupación por la desregulación que destruye reclamos.
La cobertura en vivo muestra el peligro del humo negro que reduce visibilidad, el envalentonamiento de manifestantes ante la llegada de fuerzas de seguridad, y la rápida disolución del corte principal, aunque la protesta se traslada. La provincia de Buenos Aires mantiene política de no tolerar cortes, similar a Avellaneda en Puente Pueyrredón, priorizando el diálogo pero aplicando protocolos anti-piquete. El asfalto queda inutilizable por el caucho derretido, requiriendo intervención de bomberos y limpieza especial post-despeje.