En Constitución, reportera Paula Wilberger muestra calles desiertas, subte cerrado y estaciones con filas largas para colectivos que circulan de forma esporádica debido al paro general de la CGT.
Algunas líneas como la 60 y 168 operan con demoras, pero con pocos pasajeros; una entrevistada espera el 51 hace media hora sin éxito, mientras un chofer de nocturno reporta frecuencia normal pero poca gente.
Mucha gente se queda en casa por transbordos complicados o adhesión al paro, reduciendo drásticamente el movimiento habitual en la zona.
Los servicios son muy limitados, con unidades escasas y esperas prolongadas para los afortunados que logran subir.