Desde Mitre y Callao, la periodista Camila Barral reporta un Congreso totalmente blindado, con vallas que impiden el acceso incluso a farmacias cercanas. Solo personal acreditado puede ingresar, dejando la zona completamente vacía y vallada dos cuadras antes. Participan Policía Federal, Prefectura, Gendarmería en un mega operativo montado desde temprano para la sesión maratónica que inicia a las 14:00 con quórum esperado.
El operativo restringe severamente la movilidad: no se permite pasar ni a residentes ni a periodistas sin acreditación, generando críticas por limitar la libertad de prensa y el trabajo periodístico. Se menciona un corralito que oculta lo que sucede adentro, con un lugar designado en Hipólito Yrigoyen al 1700 para móviles periodísticos, pero sin acceso real a manifestantes o diputados. La sesión debate puntos controvertidos como la eliminación de estatutos laborales, incluido el del periodista, y el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que podrían trabar la negociación del DNU del Gobierno.
Los manifestantes solo llegan hasta una zona delimitada de la Plaza del Congreso, sin poder acercarse a las vallas, pese al protocolo antipiquetes que busca evitar cortes de calles. Sin embargo, se ironiza que el verdadero piquete lo arma el gobierno con vallas, comparándolo con marchas de jubilados que cortan accesos sin represión. El operativo, dispuesto por el Ministerio de Seguridad y Capital Humano, se califica de represivo, limitando accesos por Avenida de Mayo, Mitre o Callao hasta Rodríguez Peña, mientras diputados y periodistas acreditados sí ingresan.
En el estudio, se cuestiona la democracia del cierre perimetral, con comentarios como "todo muy democrático" en tono sarcástico, y se destaca que el blindaje dura toda la sesión, ocultando posibles controversias en el debate gubernamental.