En la capital federal, las estaciones como Once y Balvanera muestran cierre total de trenes, con colectivos funcionando de manera dispar. El colectivo 8 mantiene frecuencia casi habitual, conectando aeropuertos y zonas clave, pero en general el transporte público está paralizado.
Taxis y autos particulares aumentan su actividad, con conductores independientes saliendo a trabajar pese a la adhesión gremial. Combis y charters privados, especialmente en ingresos a la ciudad, trasladan trabajadores de empresas, ofreciendo alternativas económicas en un día de fuerza.
Se esperan movilizaciones: a las 11 de la mañana en el Puente de la Noria por colectiveros unidos, y posibles en Ruta 197 y Panamericana. El motocamp recorre puntos neurálgicos, destacando el impacto en la movilidad urbana y nacional.
La repercusión del paro se extiende al interior, con adhesiones que complican el traslado, mientras la gente recurre a opciones privadas para llegar a sus trabajos.
La situación sigue en desarrollo, con atención a manifestaciones que podrían afectar accesos y rutas en las primeras horas.