La fábrica FATE en Virreyes anuncia cierre definitivo dejando a 920 trabajadores sin empleo, en un momento clave horas antes del paro de la CGT por la reforma laboral. La empresa, emblemática desde los años 70 y 80, ligada a la producción de neumáticos y sponsor en fútbol como Boca y River, y en automovilismo con el FATE-O, enfrenta críticas por el timing del anuncio.
El gobierno no reaccionó inicialmente al cierre, pero dictó conciliación obligatoria para frenar la medida, algo inusual ya que no interviene en otros cierres industriales frecuentes en Argentina. El presidente Milei tuiteó sobre "conspiranoia" y videos circularon vinculando al empresario Javier Madanes Quintanilla con figuras como Martín Guzmán y Cristina Fernández de Kirchner, orientando la narrativa contra el dueño de FATE.
El foco debería estar en los empleos perdidos más allá de discusiones ideológicas sobre el cierre, discutible según la posición política. La intervención gubernamental llama la atención por el contexto político, coincidiendo con la sesión de reforma laboral en Diputados y el paro sindical, elevando la repercusión del anuncio.
La empresa, ícono en auspicios deportivos nacionales e internacionales, ve su legado chocar con la realidad económica actual donde importaciones cambian el comercio, pero el cierre genera desconcierto y movilizaciones en la puerta de la planta.