En el día 2 del cierre sorpresivo de la planta de FATE, 920 trabajadores permanecen despedidos pese a una doble conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de Buenos Aires y la Secretaría de Trabajo Nacional, que obliga a retrotraer la situación por 15 días. La empresa, con 40 hectáreas y capacidad para producir 5 millones de neumáticos anuales, colgó un cartel anunciando el fin de operaciones por condiciones insostenibles, aunque fuentes allegadas indican que ya vendieron 12 hectáreas del predio, sugiriendo una decisión irrevocable. Los portones permanecen cerrados con candados y cadenas, y solo se realizó una revisión con escribano y personal de la empresa durante la tarde.
En vivo desde la planta en Virreyes, se reporta una asamblea informativa de trabajadores que cuestionan cómo se cumplirá la conciliación: ¿reabrirán los turnos sin producir, solo para formalizar, o retomarán la fabricación? La vigilia continúa con familiares apoyando a los despedidos, como Rosa de 79 años acompañando a su hermano Rubén, quien pasó 28 de sus 51 años en la fábrica y enfrenta incertidumbre para sus cuatro hijos. La empresa afirma abrirá cuando haya condiciones de seguridad, pero no hay materia prima, y la pelota está en manos de la firma y las autoridades laborales para una próxima reunión.
FATE, fundada hace más de 80 años por un inmigrante polaco como Fábrica Argentina de Telas Engomadas, creció con el desarrollismo de Frondizi en los 40 y 50, impulsando la industria automotriz y exportando a EE.UU., Europa y Reino Unido. Símbolo de la industria nacional, innovó con neumáticos radiales y telas de goma, pero ahora cierra ante importaciones chinas baratas y caída de ventas por la crisis económica. Un historiador analiza esto como pérdida de patrimonio industrial, comparándolo con quiebres como Siam, parte de la desindustrialización argentina que elimina capacidades productivas y empleos.
Las razones del cierre incluyen un aluvión de neumáticos chinos a precios bajos: para autos compactos, 100.000 pesos vs 130.000 de FATE, aunque para pick-ups es al revés con 310.000 chinos vs 230.000 locales. La falta de poder adquisitivo impide renovaciones, y la sábana corta deja a miles sin trabajo mientras los consumidores pagan fortunas o optan por importados, profundizando la crisis industrial.