La discusión en el programa se centra en el paro nacional convocado por la CGT en rechazo a la reforma laboral, presentada como una modernización necesaria para bajar costos y generar empleos, pero criticada por sindicatos como un ataque a los derechos de los trabajadores. Panelistas analizan el impacto, destacando que la CGT no se opone a la modernización per se, sino al proyecto específico que, según ellos, precariza el trabajo. "Esta ley está pensada para que los argentinos, ese 50% de los trabajadores... para el caro a los trabajadores", se escucha en un clip satírico que exagera las posturas, con frases como "semanas de 10 días hábiles y días de 32 horas".
Se detalla qué servicios funcionarán mañana durante el paro: locales gastronómicos y comercios menores abrirán, aunque el sindicato de comercio adhiere parcialmente; la salud garantizará guardias mínimas, con adhesión de clínicas privadas; los bancos cerrarán pero mantendrán servicios digitales y cajeros llenos. Adelci Daer, de la Bancaria, confirma el cierre de sucursales, pero con esfuerzos por maximizar transacciones no digitales en zonas alejadas del microcentro. El transporte público será el más afectado, con adhesión de trenes, subtes y la mayoría de colectivos, excepto líneas de DOTA como 60, 128 y 130 que sí operarán.
Los panelistas debaten la opinión pública: encuestas muestran una sociedad dividida por voto electoral, con 90% de apoyo a la reforma entre votantes de La Libertad Avanza y rechazo en kirchneristas, pero un 20% de mileístas expresa temor a despidos fáciles. "La Argentina no crea empleo formal neto hace más de 15, 16 años", argumenta Sebastián, enfatizando la necesidad de la reforma pese al paro. Se menciona el bajo impacto esperado gracias a digitalización y home office, y el viaje de Milei a Washington para avanzar en acuerdos comerciales que beneficien industrias como Aluar, ligada a accionistas de FATE.
El paro se ve como un "síndrome del arquero" para el gobierno, motivador en adversidad, mientras gremios como UPCN y Fraternidad enfrentan advertencias de pérdida de personería. La discusión resalta un cambio social: rechazo a líderes sindicales y menor incidencia de paros en la conversación pública, con informalidad creciendo y monotributistas como nueva norma.