En Constitución, la zona luce desierta por el paro general: persianas bajas en comercios y kioscos, aunque algunos como un local de empanadas abrieron temprano. La periodista Paula Wilberger reporta filas en colectivos de líneas que funcionan, pero con frecuencias esporádicas y menos gente en las paradas. Estación de tren cerrada con rejas, acumulación de residuos y policía recorriendo el área.
Entrevistas revelan el impacto: un kiosquero llegó en remis a las seis de la mañana por obligación, notando poco movimiento y todo cerrado alrededor. El vendedor de empanadas confirma ventas mínimas, comparado con días normales sin paro. La zona, usualmente activa temprano con paseos de compras, permanece inactiva, con expectativa de aperturas tardías a medida que la gente pueda desplazarse.
En Aeroparque, imagen atípica similar a la pandemia: 255 vuelos suspendidos por Aerolíneas Argentinas, pérdida de 3 millones de dólares y 31.000 pasajeros afectados. JetSmart canceló todos, Flybondi derivó a Ezeiza. Extranjeros varados, como peruanos rumbo a Santiago de Chile e Iguazú, se enteraron tarde vía email o al llegar, sin información clara de las aerolíneas.
Pasajeros duermen en la terminal o buscan apoyo consular, con vuelos reprogramados para mañana pero sin garantías. Flyradar muestra cielos vacíos sobre Argentina, solo vuelos privados o de paso. El paro de 24 horas paraliza el transporte aéreo, dejando a familias y turistas en incertidumbre total.
Transición a Rosario con viento y lluvia, 22 grados, ciudad despertando sin colectivos ni taxis, prometiendo más detalles sobre el impacto local.