En medio del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, el acatamiento sigue siendo bajo en diversos barrios de Buenos Aires y el interior. Espectadores reportan actividad normal en lugares como Olivos, Munro, Boedo, Villa Crespo, San Nicolás, Malvinas Argentinas, Mendoza, Caballito y Lomas de Zamora, con comercios abiertos y movimiento habitual, salvo la falta de transporte público y bancos cerrados. Claudia destaca que "el país se saca laburando", mientras los principales gremios dieron la vuelta a la plaza y desaparecieron, dejando un grupo chico que genera disturbios sin impacto en el debate congressional.
Afuera del Congreso, la tensión escala con enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad: gases lacrimógenos, camión hidrante marcando el asfalto mojado, botellas y palos arrojados por ambos lados. Periodistas reportan corridas hacia Hipólito Yrigoyen y Rivadavia, con un fotógrafo herido previamente y agresiones a la prensa. La policía prepara un barrido con motorizada, infantería de Policía Federal, Gendarmería y Prefectura Naval, incluyendo perros K9 de ataque como pastores belga para detenciones, evaluando el momento de avanzar en peine o tenaza para dispersar a los manifestantes debilitados.
Adentro de la Cámara de Diputados, la sesión especial por la reforma laboral se alarga en un debate maratónico de unas 12 horas, iniciado a las 14:00 y con votación prevista para la madrugada. Presidida inicialmente por Martín Menem y ahora por Luis Petri, incluye discursos opositores rechazando la ley, cuestiones de privilegio y homenajes que estiran los tiempos. Diputados como Agustina Propato (esposa de Sergio Berni) intervienen, mientras el oficialismo enfrenta rechazos taxativos; la CGT ya cerró su conferencia denunciando falta de escucha.
El gobierno de la Ciudad retiró 140 contenedores para evitar disturbios, pero tachos de basura fijos son usados para incendios. Manifestantes usan leche y limón contra los gases, y la policía con chalecos y gorras comunes se posiciona para detenciones. Todo indica que el avance policial es inminente, con periodistas atentos a la orden de barrido en cualquier momento.