En medio del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, el acatamiento sigue siendo bajo en diversos barrios de Buenos Aires y el interior. Espectadores reportan actividad normal en lugares como Olivos, Munro, Boedo, Villa Crespo, San Nicolás, Malvinas Argentinas, Mendoza, Caballito y Lomas de Zamora, con comercios abiertos y movimiento habitual, salvo la falta de transporte público y bancos cerrados. Claudia destaca que "el país se saca laburando", mientras los principales sindicatos y agrupaciones como ATE se retiran temprano de la Plaza de Mayo, dejando un grupo chico y revoltoso que se acerca a las vallas del Congreso.
Los manifestantes restantes, posiblemente de extracción de izquierda y sin banderas claras, comienzan a tirar botellas, palos y elementos contundentes hacia la policía, provocando la intervención del camión hidrante sobre Rivadavia para dispersarlos. La policía se mantiene detrás del vallado, con gendarmería y federal desplegándose para evitar derribos de vallas, recordando incidentes previos con bombas Molotov. Imágenes aéreas muestran pintadas como "movimiento al cancelar movimiento" y manifestantes con caras cubiertas, gomeras ocultas y mochilas, exacerbando la tensión con cánticos como "la patria no se vende".
La situación escala con corridas: manifestantes insultan y agreden al equipo periodístico en el lugar, incluyendo al camarógrafo y productor, obligándolos a resguardarse mientras el hidrante tira agua hacia Rivadavia y Entre Ríos. Dos hidrantes actúan simultáneamente, afectando a periodistas y fotógrafos; un reconocido fotógrafo de barba es asistido en el piso, posiblemente por gas lacrimógeno, mostrando el impacto en la prensa. A pesar del grupo reducido comparado con la llegada inicial a las 14:00, la avanzada policial y el agua marcan a los participantes, previniendo un enfrentamiento cuerpo a cuerpo gracias al vallado perimetral.
El relator en sitio nota que la manifestación inicial era tranquila con columnas sindicales que duraron solo 30-50 minutos antes de irse, similar a lo ocurrido en el debate senatorial previo. Ahora, con más dispersión que en el incidente de las Molotov, quedan los agresivos pateando vallas e insultando policías, mientras el hidrante sigue actuando y la gendarmería avanza. La policía busca evitar huecos en el vallado usados antes para lanzar piedras, manteniendo el control pese a la agresión a colegas y el uso de elementos como gomeras detectadas en imágenes del dron.