En la estación de Constitución, Janina Méndez reporta un movimiento escaso por el paro total de trenes y parcial de colectivos. Solo líneas de la empresa Dota operan, como la 9, 28, 100, 60, 98, con frecuencias malas de 20 a 40 minutos, generando filas de 20 o 30 personas. La estación de trenes está cerrada, afectando a miles del conurbano sur que dependen de este nudo clave.
El tráfico de taxis y apps es mínimo, y en avenidas principales como 9 de Julio o Córdoba, el movimiento de colectivos es escaso. Entrevistas revelan frustración: una persona esperando el 51 desde Córdoba llegó pensando en trenes, pero encontró caos; lleva media hora aguardando para ir a Lomas, combinando trabajo y trámites personales. Micros de larga distancia también paran.
La situación se extiende al conurbano y Congreso, donde a las 14 horas se debate la reforma laboral que motiva el paro de la CGT. En estudio, periodistas comparten experiencias: llegada temprana con poco tránsito, peajes liberados, estaciones de servicio mixtas (algunas YPF cerradas), y más autos particulares compensando la falta de transporte público.
Se destaca que líneas como 271, 177, 108, 168 funcionan esporádicamente, pero frecuencias irregulares causan demoras; un colectivo tardó 50 minutos en Constitución, dejando gente esperando largo rato. El paro impacta duramente a trabajadores que salen de madrugada para llegar a tiempo.