En el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, el paro general suspende vuelos durante 24 horas, convirtiendo la terminal en un gran dormitorio sin comodidades adecuadas. Pasajeros como Guillermo Solano, con vuelo cancelado a Barcelona por Level, esperan reprogramaciones hasta el sábado, informados solo vía app y correo, sin asistencia inmediata de la compañía.
Filas interminables reflejan el caos: Flybondi embarca hacia Córdoba y Río Gallegos con esperanza, pero pendiente de que YPF levante la medida de fuerza y suministre combustible, ya que operarios no trabajan. Delta llega pero no descarga valijas, agravando la incertidumbre para viajeros varados.
La situación afecta a cientos, con cancelaciones totales en la mañana y frustración por la falta de comunicación clara, destacando el impacto del paro en el transporte aéreo internacional y doméstico.