En Nueva Guinea, un buzo registró por primera vez en esa zona la medusa Chirodectes maculatus, una de las más raras del mundo, solo vista antes en Queensland, Australia. Con el tamaño de una pelota de fútbol y patrones circulares en su cuerpo, muestra una luminescencia fascinante que hipnotiza al observador.
Aunque hermosa, es temible por su potencial peligro, similar a otras medusas letales como la chiquitita australiana que puede matar al contacto en ciertas épocas. El buzo la capturó de cerca sin incidentes, destacando que no todas las medusas atacan, pero se debe evitar el toque.
La imagen única resalta la biodiversidad marina y los riesgos del buceo, con la medusa flotando serena pero imponente, recordando la belleza y el peligro del océano.
En charlas casuales, se comparte que medusas como esta no persiguen, pero su veneno exige precaución en aguas tropicales.