En medio de la jornada de paro nacional convocado por agrupaciones de izquierda contra la reforma laboral, el Congreso Nacional se prepara para un operativo de seguridad reforzado. La presencia del Gobierno incluye a Diego Santilli en la oficina de Martín Menem para garantizar votos a favor del proyecto, mientras se espera una movilización masiva hacia la Plaza de Mayo.
Desde el lugar, Abigail Oliverio reporta vallados extensos en el perímetro del Congreso, con Gendarmería desplegada a lo largo de Rivadavia y camiones hidrantes listos. Calles como Combate de los Pozos, Alcina e Hipólito Yrigoyen comienzan a cortarse parcialmente, liberando Avenida Entre Ríos para accesos al edificio. La plaza quedará vallada para mantener a los manifestantes alejados de la puerta principal, evitando cruces hacia el interior.
Gustavo Carabajal detalla un blindaje a 360 grados con dos anillos de seguridad: uno interno y otro externo, involucrando 1.800 efectivos entre Policía de la Ciudad (800) y fuerzas federales (1.000). Similar al despliegue del miércoles pasado, incluye controles estrictos en micros y autos particulares, cachés sorpresivos y monitoreo de 70 detenidos previos para evitar su regreso. El comando unificado en el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, se enfoca en prevenir incidentes como las bombas molotov arrojadas anteriormente.
El operativo se ajustará según la cantidad de manifestantes, principalmente de izquierda, y busca evitar repeticiones de violencia mientras avanza la sesión parlamentaria a partir de las 12:30 con la Voz Parlamentaria.