Amalia Granata confiesa haber usado "hombres babosos" conscientemente para juntar plata y comprar el primer departamento a su hija. Explica que lo hizo como adulta independiente: "yo todo lo que hice, lo hice cuando fui adulta. Cuando vivía sola, hice lo que quise, nadie me podía decir nada porque yo me mantenía".
Detalla su estrategia en una época donde las mujeres eran objetos: "en ese momento sí la mujer éramos utilizadas como objeto, y yo me daba cuenta... aprovecho esta situación, trabajé, trabajé, junté plata, hice tapas de revista en bola, evento, era el objeto de Petinato en su programa". Asegura que fue decisión propia por beneficio: "yo era consciente y decidí ser un objeto por un beneficio propio".
Apoya que su hija haga lo mismo si quiere: "haga lo que quiera". Rechaza críticas de ser engranaje del sistema, argumentando igualdad en su vida personal y uso calculado en el trabajo. Compara con Instagram actual, donde mostrar el cuerpo genera seguidores, pero si se sienten bien, está perfecto.
Amalia aclara que en casa tenía pareja igualitaria: "éramos los dos con tremenda igualdad". Gracias a eso, logró metas financieras sin remordimientos.