La producción de Desayuno Americano logra una exclusiva con Alberto Samid desde su internación en una clínica, donde ingresó tras un problema de salud en Uruguay. El panel comenta el acceso especial y anticipa su declaración, destacando que Samid, lejos de calmarse por el susto médico, mantiene su estilo combativo y no mide palabras contra Uruguay, a pesar de halagos previos del panel hacia los uruguayos.
Samid relata que viajó a Punta del Este por sus 45 años de casado, pero fue una desilusión porque se enfermó y critica duramente el sistema de salud uruguayo, afirmando que no tienen medicina adecuada a diferencia de Argentina. Explica que solicitó un avión sanitario a Daniel Scioli y la Nación, pero recibió una respuesta negativa, mientras que el ministro de la Provincia de Buenos Aires, Krepel, lo ayudó con el traslado pagado por su obra social.
Samid agradece al equipo médico de la Clínica Trinidad de Once en Argentina, liderado por el doctor Claudio Apóstol, quien lo trató con máquinas avanzadas para extraer líquido acumulado mediante una sonda, aliviando su inflamación severa. Afirma que si se hubiera quedado en Uruguay, no estaría vivo hoy, y describe el pánico de sentir que podía morir por la retención de orina.
El panel debate la nota: defienden a Uruguay como exageración de Samid, sugiriendo que fue un capricho para volver a Argentina ya que no era una urgencia médica real, y que firmó alta voluntaria. Mencionan sus deudas de 270 millones y lealtad política, con críticas a Scioli por no ayudar. Más tarde, retoman el tema mencionando a un fotógrafo en Mar del Plata que cubre Uruguay, reiterando amor por el país vecino.