En el marco del paro general convocado por la CGT contra la reforma laboral, empresas como Dota y Metropol no adhirieron y obligaron a sus choferes a circular con normalidad, aunque los colectivos van vacíos por la falta de pasajeros. Otras líneas de transporte público muestran una merma significativa, con menos unidades en las calles y un tránsito más fluido en avenidas como Panamericana, donde hay menos autos de lo habitual.
Respecto a los bancos, el gremio La Bancaria anunció adhesión total, pero experiencias personales revelan atención normal en algunas sucursales durante la mañana, como en ANSES y bancos privados. Esto depende de la decisión individual de los empleados, generando confusión sobre el real acatamiento en el sector financiero.
El descontento general con la situación económica trasciende la reforma laboral, impulsado por la falta de consumo, desempleo y miedo a perder trabajos. Muchos aprovechan el paro como día de descanso o no pueden movilizarse por la escasez de transporte, lo que amplifica el impacto en la movilidad urbana y el ánimo social.
Imágenes de autopistas de ingreso a Capital muestran revisiones policiales a micros interurbanos en peajes como Juzo, realizadas por fuerzas federales para prevenir la llegada de manifestantes con elementos peligrosos, asegurando un control estricto sin presencia policial provincial.