Un virus altamente contagioso ha invadido completamente una región de la Antártida, donde científicos han detectado decenas de animales infectados durante expediciones de estudio.
Los expertos advierten que el número real de muertes podría ser significativamente mayor debido a las condiciones climáticas extremas que restringen el tiempo de trabajo en campo a solo unas pocas horas por día, complicando las evaluaciones precisas.
Si el virus sigue fortaleciéndose, especies gravemente afectadas podrían enfrentar el riesgo de extinción, lo que representa una amenaza grave para el ecosistema antártico frágil y único.