En las puertas de la planta de Fate, en Buenos Aires, los trabajadores mantienen una vigilia nocturna en Blanco Encalada, con el acceso cerrado por cadenas y alambrado. La tensión aumenta ante la posible intervención policial, ya que unidades se han desplazado del lugar, dejando en alerta a los empleados que permanecen metros adentro de la fábrica.
La permanencia se extenderá hasta el lunes, cuando se realizará una nueva audiencia en la Secretaría de Trabajo para avanzar en las negociaciones bajo la conciliación obligatoria dictada esta tarde. Los trabajadores cuestionan la orden judicial de desalojo y buscan claridad sobre el futuro de la emblemática empresa argentina, que enfrenta cierre tras 80 años de historia.
Este conflicto refleja la crisis industrial agravada por políticas gubernamentales, con más de 22.000 empresas cerradas en dos años de gestión, dejando a miles en la incertidumbre laboral.