La Unión Tranviarios Automotor (UTA), liderada por Roberto Fernández, resolvió adherir al paro general convocado por la CGT para este jueves, en defensa de los derechos laborales amenazados por la reforma. El comunicado oficial enfatiza que la medida no responde a intereses sectoriales, sino a la necesidad de expresar el reclamo colectivo de miles de trabajadores ante políticas que afectan la dignidad del empleo. Esta adhesión garantiza un impacto masivo en el transporte público del AMBA y el interior del país.
El gobierno había intentado disuadir a la UTA mediante negociaciones en una paritaria abierta, pero los tironeos con la CGT prevalecieron. Solo resta ver la posición de empresas como Dota, con un gremio paralelo, aunque se espera una merma absoluta en el servicio. En el interior, algunas secciones de UTA enfrentan conciliación obligatoria, lo que podría llevar a sanciones como multas o pérdida de personería gremial si adhieren. La CGT logra así la puesta en escena deseada, con un acatamiento que el Ejecutivo buscaba minimizar para deslegitimar la protesta.
Este paro coincide con el debate de la reforma laboral en Diputados, amplificando la tensión social. Autoridades recomiendan trabajo remoto y evitan desplazamientos innecesarios, anticipando posibles concentraciones espontáneas y operativos de seguridad intensos en el Congreso y epicentros como la fábrica FATE. La falta de colectivos subraya la magnitud del conflicto, afectando a millones de usuarios en un contexto de inflación y ajuste económico.
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UTA confirma adhesión al paro: no habrá colectivos en jornada de protesta
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