Ucrania impuso nuevas sanciones contra el líder bielorruso Alexander Lukashenko por facilitar la guerra de Rusia, permitiendo el uso de su territorio como base para ataques. La líder opositora bielorrusa, Svetlana Tikhanovskaya, alertó sobre la integración profunda de Bielorrusia en la maquinaria bélica rusa, incluyendo entrenamiento de tropas, modernización militar y despliegue de armas nucleares.
Tikhanovskaya enfatizó que Bielorrusia sirve como plataforma para presionar a Europa, creando amenazas directas para Polonia, los países bálticos y la región en general. El presidente Volodymyr Zelensky señaló que sin esta ayuda, los ataques rusos a infraestructuras ucranianas habrían sido menores. La sociedad bielorrusa se opone mayoritariamente a la guerra, y Lukashenko evita participación directa para no desestabilizar su régimen.
Las sanciones siguen a una flexibilización parcial de EE.UU. hacia Bielorrusia, que se unió a la controvertida Junta de la Paz de Trump. Una Bielorrusia democrática podría debilitar significativamente la posición rusa en el flanco occidental, haciendo esencial su inclusión en debates sobre seguridad europea y el fin del conflicto.