El turismo chino a Japón ha disminuido un 45% en un mercado clave que genera miles de millones de dólares, impulsado por tensiones diplomáticas entre ambos países. China instó a sus ciudadanos a evitar viajes a Japón, afectando especialmente la época del Año Nuevo Lunar, cuando el flujo de visitantes es máximo.
Esta caída impacta la economía japonesa, donde los turistas chinos destacan por su alto consumo en compras y servicios. Cifras estimadas en 45.600 millones de dólares anuales subrayan la importancia de este segmento, que ahora se redirige a otros destinos por la agudización de disputas territoriales y políticas.
Analistas ven en esta boicot turístico una herramienta de presión económica, similar a patrones en Europa. Japón busca diversificar sus fuentes de visitantes, pero la pérdida inmediata afecta hotelería, gastronomía y retail en un sector vital para el crecimiento post-pandemia.