Sofía Debris, una joven de 23 años oriunda de Villa Ballester, fue encontrada sin vida en las aguas de Puerto Madryn durante una inmersión de buceo para obtener su certificación. Su cuerpo apareció sumergido a unos 20 metros de profundidad en la estructura de un barco hundido que forma un arrecife artificial, en una zona de prueba con condiciones complejas. La búsqueda, coordinada por la Prefectura Naval, involucró buzos expertos y operativos aéreos, pero las esperanzas de hallarla con vida se desvanecieron rápidamente.
El incidente ocurrió cuando Sofía y su pareja, Leonardo, ascendían a la superficie tras la inmersión. Él notó movimientos irregulares en ella y alertó a los instructores, quien descendieron en varias ocasiones sin éxito, al punto de requerir atención médica. Factores como la baja visibilidad por viento noroeste, corrientes y la estructura metálica con recovecos complicaron las tareas. Especialistas cuestionan si las condiciones climáticas eran adecuadas, ya que otras empresas cancelaron actividades similares esa semana.
La Fiscalía, a cargo de la fiscal Calcagno, investiga posibles delitos culposos por negligencia o impericia, enfocándose en la empresa proveedora de equipos y embarcación, así como en los instructores. Solo Leonardo ha declarado hasta ahora, detallando los hechos. Se secuestraron el equipo de oxígeno y otros elementos para peritaje, junto con la autopsia del cuerpo, que será clave para determinar si hubo fallas en los cuidados o en el suministro de aire. La zona, con mar compleja y visibilidad limitada a dos metros, resalta los riesgos del buceo en áreas no ideales.