El cuerpo de Sofía, una joven de 23 años, fue encontrado en las aguas de Puerto Madryn tres días después de su desaparición durante una inmersión en un buque hundido. La fiscalía confirmó el hallazgo, que ocurrió tras intensas búsquedas con buzos y prefectura naval, en un contexto de descompensación que le impidió ascender. No se trató de un buceo de bautismo, sino de una excursión planificada a 30 metros de profundidad, lo que eleva la complejidad del incidente.
Expertos enfatizan la importancia de protocolos de seguridad: chequeo mutuo de equipos, no bucear solos y ascensos controlados para evitar descompresiones. Factores como condiciones climáticas, pánico o fallos en máscaras y trajes serán clave en la autopsia y pericias. El novio y el instructor, quienes notaron su ausencia al salir, declararán sobre el momento en que el guía regresó infructuosamente a buscarla.
La comunidad de buceo en Argentina, conmocionada, urge mayor capacitación y certificación para prevenir tragedias. Operadoras locales suspendieron declaraciones hasta resultados oficiales, recordando que errores en cadena, no un solo factor, suelen causar accidentes. El caso resalta riesgos en actividades recreativas marinas, demandando respeto a límites personales y ambientales.
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Tragedia en Puerto Madryn: Hallan cuerpo de joven buceadora tras desaparición
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