La fábrica de neumáticos FATE, un ícono industrial argentino con más de 70 años de historia, anunció su cierre definitivo, dejando en la calle a cerca de 920 trabajadores. La noticia, revelada mediante un simple cartel en la entrada de la planta en Florencio Varela, ha desatado una profunda crisis que afecta no solo a las familias involucradas, sino al tejido productivo del país. Los empleados, que hasta ayer realizaban tareas de mantenimiento, se enteraron del despido a través de telegramas y rumores, violando un acuerdo homologado por el Ministerio de Trabajo que prohibía despidos hasta junio de 2026. Esta medida, enmarcada en un contexto de importaciones masivas y caída del consumo, genera preocupación por el impacto en la industria nacional, donde ya se cerraron 22.000 empresas en los últimos años.
Los trabajadores respondieron con una toma pacífica de la planta, rompiendo alambrados perimetrales para ingresar y defender sus puestos de trabajo. Dirigentes sindicales como Alejandro Crespo del SUTNA y Gabriel Solano del Frente de Izquierda destacaron la ilegitimidad de los despidos, argumentando que la empresa prioriza ganancias en otros sectores sobre la producción local. La represión inicial con balas de goma y armas de fuego por parte de la policía y seguridad privada exacerbó la tensión, aunque posteriormente las fuerzas se retiraron para evitar un mayor conflicto. Testimonios de empleados revelan el drama personal: deudas acumuladas, falta de paritarias por más de un año y la incertidumbre de sostener a sus familias en un mercado laboral precario, donde la indemnización apenas cubre unos meses de subsistencia.
Este cierre se produce en vísperas de la discusión de la reforma laboral en el Congreso, que la CGT califica de regresiva e inconstitucional por conculcar derechos individuales y colectivos, transfiriendo miles de millones de dólares de trabajadores a empleadores. En respuesta, la central obrera anunció un paro nacional de 24 horas y movilización para el momento en que se trate el proyecto, exigiendo diálogo y un nuevo contrato social que priorice la producción genuina y la justicia social. Expertos advierten que, si FATE cae, el efecto dominó podría devastar pymes y el empleo calificado, profundizando la informalidad que ya afecta al 40% de la fuerza laboral argentina.
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Trabajadores de FATE toman la fábrica en protesta por despidos masivos ante el cierre de la emblemática empresa
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