La histórica fábrica de neumáticos FATE en San Fernando decidió cerrar sus puertas después de 80 años de operación, dejando a cientos de familias en la incertidumbre. Los dueños culpan a la política de apertura de importaciones del gobierno actual por la inviabilidad económica.
Trabajadores como Walter y Ariel, con décadas de servicio, mantienen una vigilia frente a la planta, acompañados por sus familias. El apoyo emocional es palpable, mientras enfrentan la pérdida repentina de sus empleos y el impacto en sus hogares, desde estudios universitarios hasta el sustento diario.
El gobierno dictó una conciliación obligatoria por 15 días, prorrogable, para negociar, pero un juez de Tigre ordenó el desalojo. Las familias no bajan los brazos, denunciando el regreso a políticas de los 90 que amenazan la industria nacional.
Esta situación refleja un sacrificio constante de generaciones de obreros, ahora amenazado por decisiones económicas que priorizan importaciones sobre la producción local.