La fábrica de neumáticos FATE, con más de 80 años de historia en Argentina, anunció el cierre de sus operaciones y el despido de 920 trabajadores, dejando a familias enteras en la incertidumbre económica. Los empleados, muchos con décadas de antigüedad, recibieron telegramas de despido sin causa justificada, en medio de una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo. Esta medida paraliza temporalmente los efectos, pero no resuelve la crisis, mientras los obreros mantienen un acampe en el predio para exigir la reapertura y el mantenimiento de sus fuentes laborales.
Los testimonios revelan el impacto devastador en la vida cotidiana: trabajadores con hijos discapacitados, jubilados próximos y familias que pagan alquileres elevados con salarios promedio de un millón y medio de pesos mensuales. Enfermedades laborales como hernias discales y dinopatías crónicas son comunes debido al trabajo físico intenso en la producción manufacturera. Durante la pandemia, la empresa reportó ganancias multimillonarias gracias a aumentos de precios de hasta 400% en cubiertas, mientras el Estado subsidió el 50% de los salarios mediante el programa Repro, declarándolos esenciales.
La situación se enmarca en una ola de cierres industriales, con importaciones de neumáticos chinos que crecieron 35% en el último año, desplomando la producción nacional un 32%. Los obreros acusan a la patronal de aprovechar políticas gubernamentales para flexibilizar convenios colectivos y destruir la organización gremial, similar a conflictos en fábricas cercanas como Ustramax e ILVA. Exigen no solo indemnizaciones, sino la reanudación de la producción para preservar empleos en un contexto de alta precariedad laboral.
C5N
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Trabajadores de FATE denuncian cierre abrupto y luchan por sus puestos de trabajo
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