El gobernador Axel Kicillof ha ordenado a la policía bonaerense retirarse de las inmediaciones de la planta de FATE en medio de la escalada de tensiones por el anuncio de cierre de la empresa, dejando a trabajadores en toma del predio y un manifestante en el techo.
Imágenes muestran represión inicial que generó zozobra en el gobierno provincial, seguida de un desalojo parcial, mientras un juez exige el cumplimiento de la orden para desalojar el inmueble propiedad de FATE, ahora ocupado ilegalmente por ex empleados despedidos.
Kicillof califica el cierre como un 'dolor' para la provincia, acusando al gobierno nacional de 'enfermo' y 'basura' por celebrar quiebras, en un contexto de empresa histórica que sobrevivió dictaduras pero no la actual política económica.
El fiscal y el Ministerio Público también aconsejan no intervenir, politizando el caso y cuestionando el respeto a la propiedad privada en un momento de alta conflictividad social.