La política económica del Kremlin llega a un punto crítico, agravada por el conflicto con Ucrania. El presidente Vladimir Putin admitió una situación económica delicada, impactada por sanciones y la caída del 24% en ingresos por exportaciones de combustibles fósiles.
El gasto público, con el 40% destinado al ejército y fuerzas de seguridad, sigue aumentando, presionando las finanzas rusas en medio del bélico.
Esta tensión económica resalta los costos del conflicto prolongado y las repercusiones globales de las sanciones internacionales.