El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, criticó con dureza la reforma laboral impulsada por el gobierno, calificándola como una contrarreforma diseñada para precarizar el empleo y aumentar la rentabilidad de las grandes empresas a costa de los derechos de los trabajadores. Según Aguiar, la norma no busca crear puestos de trabajo genuinos, sino facilitar despidos y eliminar protecciones esenciales, como la estabilidad laboral y las indemnizaciones. Destacó que, en momentos de crisis como la de 2001 o la pandemia, las prohibiciones a los despidos y el apoyo estatal fueron clave para reducir la desocupación, contrastando con las medidas actuales que, a su juicio, promueven el fraude laboral y el pago en especies.
Aguiar rechazó la narrativa oficial de que la reforma moderniza el mercado laboral, argumentando que los sindicatos están abiertos al diálogo para actualizaciones reales, como la reducción de la jornada a 6 horas o la igualdad salarial de género, pero no para una ley que amplía la flexibilidad patronal sin beneficios concretos. Insistió en que el gobierno ignora la indignación social creciente, evidenciada en movilizaciones y el paro general convocado por la CGT, y acusó a infiltrados de generar violencia para deslegitimar las protestas. Además, defendió la autonomía sindical y la unidad obrera frente a intentos de fractura, subrayando que la reforma legitima prácticas abusivas como el monotributo forzado.
En un llamado a la acción, Aguiar enfatizó que la sociedad debe rechazar esta norma inconstitucional en 136 puntos, que atenta contra el empleo público y privado por igual. Recordó que políticas económicas productivas, no normativas punitivas, generan empleo real, y criticó la corrupción gubernamental como un factor que acelera la catástrofe social. Finalmente, abogó por una reforma sindical propuesta por los trabajadores, con paridad de género y límites a reelecciones, para transparentar y democratizar los gremios.