En una panadería de La Plata, ubicada en calle 21 y 69, tres jóvenes encapuchados irrumpieron armado temprano en la mañana de un feriado, aprovechando la soledad de la empleada Rosángela. Dos ingresaron al local mientras el tercero vigilaba en bicicleta, amenazándola para llevarse todo el dinero de la caja y objetos personales como bolsos, celular y uniforme. Este es el segundo robo en el mismo establecimiento en tres meses, destacando la vulnerabilidad de comercios pequeños.
Rosángela relató cómo levantó las manos en señal de rendición, permitiendo que los ladrones escaparan sin resistencia mayor. El incidente ocurrió poco después de despachar proveedores, en un momento de relativa tranquilidad que se tornó en terror. La policía investiga las cámaras de seguridad de la cuadra para identificar a los autores, quienes actuaron a pesar del calor con buzos con capucha.
Este asalto subraya la creciente inseguridad en zonas urbanas, incluso en horarios diurnos y feriados. Las autoridades llaman a la comunidad a reportar sospechas para prevenir similares episodios, mientras la víctima procesa el trauma de la experiencia.