River Plate logró una victoria agónica ante un equipo humilde de la Primera Nacional en San Luis, gracias a un penal convertido por Juan Fernando Quintero en los minutos finales. Sin embargo, el triunfo no oculta las serias preocupaciones por el bajo rendimiento del equipo, que no genera ocasiones de gol y depende de jugadas aisladas.
Marcelo Gallardo, consciente de la presión, llamó a la calma y enfatizó la convicción en el trabajo de pretemporada, pese a los tropiezos iniciales. El plantel, con millonarias inversiones en jugadores como Paulo Díaz y Claudio Echeverri, muestra permeabilidad defensiva y falta de identidad ofensiva, similar a crisis pasadas en el fútbol argentino.
La hinchada, inquieta, comienza a manifestar su descontento con cánticos pidiendo más movimiento. Con Vélez como próximo rival, el Muñeco enfrenta el desafío de revertir esta racha, recordando que un equipo de época como el anterior no se compara fácilmente con el actual, pero exige resultados inmediatos.