El gobierno argentino logró un dictamen de comisión en la Cámara de Diputados para su controvertido proyecto de reforma laboral, conocido como FAL, con el apoyo de 44 diputados, incluyendo algunos de bloques peronistas como Innovación Federal e Independencia. Aunque se eliminó el polémico artículo 44 sobre recortes salariales por licencias y accidentes, el núcleo del proyecto persiste, generando fuertes repercusiones en el ámbito sindical y productivo.
El oficialismo acelera el trámite: la sesión en Diputados se prevé para mañana, con el Senado ya convocando comisiones para el viernes, a pesar de no tener aún media sanción. Esta maniobra express busca convertir el proyecto en ley la próxima semana, en medio de acusaciones de traición por parte de sectores opositores que ven en el FAL un ataque al sistema previsional y a los derechos laborales.
Críticos cuestionan la ironía del nombre FAL, comparándolo con un arma que 'dispara' contra los jubilados y trabajadores, y exigen un cambio en la política económica para proteger la matriz productiva nacional. El debate legislativo se enmarca en un contexto de creciente descontento social, con llamados a la resistencia frente a lo que se percibe como un retroceso en conquistas históricas.