El Congreso de la Nación inicia mañana el debate sobre la reforma laboral a las 14 horas, en medio de un clima tenso marcado por un paro general convocado por la CGT, el cuarto durante la gestión de Javier Milei. El cese de actividades afectará transporte público, bancos, recolección de residuos y la administración pública, paralizando gran parte de la economía formal. La medida responde al rechazo sindical a un proyecto que consideran regresivo, al priorizar la eliminación de derechos laborales sin modernizar el sistema.
Movilizaciones de izquierda, movimientos sociales y sindicatos se concentran en la Plaza del Congreso, con el gobierno anticipando posibles disturbios basados en incidentes previos que dejaron 26 detenidos. El Ministerio de Seguridad implementará medidas estrictas, incluyendo vallados extensos, revisiones de mochilas, colectivos y banderas bajo el artículo 138 del Código Penal, para prevenir delitos durante la protesta.
El presidente de la CGT atribuyó el cierre de FATE al fracaso del plan económico del gobierno, reafirmando la oposición a la reforma que ataca conquistas históricas del movimiento obrero. Esta confrontación subraya la polarización entre el Ejecutivo y los sindicatos, con impactos en la estabilidad social y económica del país.