Con el paro general inminente, miles de pasajeros en Buenos Aires enfrentan una noche de incertidumbre al esperar colectivos que podrían no llegar. Entrevistas en paradas muestran colas interminables donde la gente debate opciones como compartir Ubers o caminar largas distancias, ante la adhesión de gremios como UTA que paralizará el servicio antes de medianoche.
Una mujer esperando el colectivo 100 hacia Lanús expresa su resignación: 'No sé cómo llegar a casa, voy a ver cómo me las arreglo'. Otro pasajero, de regreso de entrenar, menciona que el tren ya dejó de funcionar y confía en el 51 hacia Lomas de Zamora, aunque las líneas están mezcladas y el paro anticipado complica todo. La demanda creciente en apps de movilidad promete tarifas exorbitantes, duplicándose o triplicándose.
Conductores calculan rutas para evitar quedarse varados, considerando que un tanque de gas solo alcanza 150 kilómetros. Expertos advierten que el transporte público podría detenerse horas antes, dejando a peatones y trabajadores a merced de alternativas precarias en una ciudad ya tensionada por la crisis económica.