La Federación Sindical Marítima y Fluvial ha decretado un paro total de 48 horas en todas las actividades marítimas y fluviales de Argentina, comenzando en las primeras horas del día siguiente. Esta medida afecta pesca, operaciones portuarias, cruceros y transporte fluvial, dejando puertos inactivos y miles de trabajadores en alerta. Sin remolcadores ni prácticos, buques quedarán fondeados, interrumpiendo el comercio exterior y el turismo náutico.
El detonante es la desregulación impulsada por la reforma laboral, que elimina el marco protector de la Ley de Contrato de Trabajo para el sector marítimo, dejando a los gremios sin convenios colectivos ni estatutos laborales. Críticos denuncian que esta 'salvajada' favorece intereses extranjeros, permitiendo condiciones precarias como salarios mínimos y ausencia de derechos básicos, regidos solo por una antigua ley de navegación de 1960. Figuras como Federico Sturzenegger son señaladas por obsesionarse con desmantelar regulaciones que garantizan soberanía marítima.
Gremios como SOMU, Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, entre otros nueve, adhieren al paro, advirtiendo que podría extenderse si no se revierten estas medidas en el Congreso. La interrupción no se considera servicio esencial, pero su impacto en la cadena logística nacional podría escalar a una crisis mayor, afectando importaciones, exportaciones y empleo en un sector vital para la economía.
C5N
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Duro de domar
Paro total marítimo paraliza puertos por desregulación laboral
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