Marcos Gómez, padre de Kim, la niña de 7 años brutalmente asesinada en febrero de 2025 durante un robo en Buenos Aires, asistió a la primera audiencia del juicio contra los dos menores acusados. La nena fue arrastrada 15 cuadras en un auto robado, un caso que conmovió al país por su crudeza. Gómez, visiblemente afectado, describió el proceso como 'horrible' pero necesario para cerrar heridas emocionales pendientes.
En la audiencia, que duró poco más de una hora con una pausa, Gómez enfrentó recuerdos dolorosos y vio al acusado con 'mirada perdida'. Pidió perdón a su exesposa Florencia por no haber hablado antes del trauma, destacando su valentía al testificar. El padre enfatiza que la justicia debe ser ejemplar, recordando que 'todos somos responsables de nuestros actos', independientemente del arrepentimiento del perpetrador. La familia, unida en la búsqueda de justicia, rechaza convocatorias masivas para respetar el proceso.
El juicio marca el inicio del fin de una etapa trágica para la familia, que ha caminado cuadras investigando y revisando cámaras para entender los últimos momentos de Kim. Gómez valora el profesionalismo judicial observado, aunque señala áreas de mejora. Este caso resalta la vulnerabilidad infantil ante la delincuencia y la resiliencia de una familia en duelo, esperando una condena que honre la memoria de la víctima.