Desde la secundaria, se imitaba a profesores con buena onda, generando risas sin faltas de respeto, fomentando un ambiente divertido en el aula.
En primaria, sketches los viernes ahorraban tiempo de clase, divirtiendo a compañeros y maestros, revelando un talento natural para el entretenimiento.
Estos inicios sentaron bases para una carrera en humor, aprendiendo a equilibrar diversión con respeto en interacciones grupales.