La oposición en el Congreso argentino ha elevado el tono de sus críticas contra el proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno de Javier Milei, denunciando que en lugar de fomentar el empleo, esta iniciativa precariza las condiciones laborales y viola derechos fundamentales de los trabajadores. Diputados destacan cómo la propuesta ignora las desigualdades de género y juveniles, afectando especialmente a mujeres y jóvenes que ya enfrentan una mayor vulnerabilidad en el mercado laboral. Se cuestiona la eliminación de protecciones como licencias parentales y la falta de regulaciones para trabajadores de plataformas digitales, donde la desigualdad en pagos y condiciones es rampante.
En el foco de las intervenciones, se critica la extensión de la jornada laboral de 8 a 12 horas y la creación de un banco de horas, medidas que, según los opositores, no solo implican rebajas salariales directas al eliminar compensaciones por extras, sino que facilitan despidos masivos al hacer innecesarios turnos enteros en fábricas. Casos emblemáticos como el desalojo inminente en la fábrica FATE ilustran el ataque sistemático a la clase trabajadora, con llamados a retirar fuerzas represivas y reabrir plantas cerradas para preservar empleos. Además, se advierte sobre el impacto en sectores como el periodismo, donde se busca derogar estatutos protectores, limitando la libertad de prensa en un contexto de tensiones crecientes.
El debate también aborda artículos controvertidos como el 44, que proponía reducir licencias por enfermedad al 50% del salario básico, afectando gravemente a personas con patologías crónicas o cáncer, y que fue retirado tras presiones, aunque revela la orientación ideológica del gobierno. Opositores insisten en que estas políticas benefician solo a sectores extractivos como minería y agroindustria, destruyendo industrias intensivas en mano de obra como el comercio y la construcción. Llaman a no dar quórum en sesiones futuras y a movilizarse en paros para frenar lo que describen como un retroceso en derechos laborales consolidados.
En un llamado a la acción, se urge a sindicatos y trabajadores a superar divisiones internas y adherirse masivamente al paro general, subrayando que la reforma no moderniza sino que desmantela el entramado productivo nacional, agravando la brecha salarial y el desempleo en un país ya golpeado por la crisis económica.