En el bullicioso barrio de Once, la CGT confirmó un paro nacional en rechazo al tratamiento de la reforma laboral, acompañado de una paralización del transporte público. Vecinos y trabajadores consultados expresan posturas mixtas: algunos adhieren a la medida por necesidad, mientras otros priorizan asistir a sus labores pese a las dificultades logísticas.
Uno de los entrevistados se mostró indeciso, calificando su opinión como '50-50', reconociendo tanto los motivos del paro como la obligación de trabajar. Otro vecino, que viaja diariamente en tren y colectivo, planea quedarse en casa si no hay servicios, aunque insiste en que 'uno tiene que trabajar'. La falta de transporte complica especialmente a quienes provienen de zonas alejadas, forzando ajustes en planes cotidianos.
Una voz destacada pidió un cambio social profundo, lamentando la violencia en el transporte público y abogando por un retorno a valores familiares, libros y plazas. 'Sacar un poco el celular', sugirió, evocando la Argentina de íconos como Diego Maradona y Lionel Messi, en un llamado emotivo a reconectar con lo esencial más allá de la coyuntura laboral.