La esposa de Federico Sturzenegger, exfuncionario clave del gobierno, fue contratada por la Asociación Cultural Inglesa para impartir clases de conversación en inglés a un costo exorbitante de 195.000 pesos por dos horas. Esta cifra duplica el precio de mercado para clases particulares, que ronda los 80.000 pesos, generando acusaciones de nepotismo y abuso de influencia en la asignación de contratos públicos.
El arreglo, que beneficia directamente a la familia de un alto cargo, ignora el patrimonio acumulado por Sturzenegger y su trayectoria, cuestionando la necesidad real de tales pagos. Críticos señalan que no se contrata a familiares de funcionarios por encima de lo razonable, y este caso ejemplifica una 'indignación selectiva' donde escándalos similares en otros contextos habrían provocado dimisiones inmediatas.
Este episodio se suma a una serie de irregularidades que erosionan la credibilidad del gobierno, destacando la falta de pudor en el manejo de recursos estatales. La oposición exige investigaciones transparentes para evitar que el nepotismo se convierta en norma, recordando que la confianza pública depende de la equidad en el uso de fondos destinados a la educación y la cultura.